¿Necesidad de una pausa espiritual?

Creado: Viernes, 02 Marzo 2018

¿Qué hacer para superar nuestras heridas o, sencillamente, cuando deseamos centrarnos en la esencial? El retiro, un gran "poner en orden" interior en el silencio y la oración.

¿Quién de nosotros no se ha dicho un día: "es necesario que ponga un poco de orden"? Más se avanza en la vida, más se da uno cuenta de que es vital aplicar este reflejo a nuestra vida interior… Desde hace unos quince años, los monasterios, las comunidades o los Foyers de charité acogen cada vez más personas. Para algunos, es una cita con Dios lo que se impone. Otros, se sienten atraídos sin conocer nada de Dios. Otros han cortado con la fe de su infancia, pero les ha quedado una sensibilidad religiosa. Pero "ir de retiro" sigue siendo una exigencia; supone aceptar dejarse vaciar de las propias ataduras, para ser "uno mismo" en verdad.

Gustar el silencio

Se decide hacer un retiro cuando se tiene necesidad de tomar aliento, de reflexionar sobre la propia vida, porque nos sentimos tirados por todas partes, como alguien que se desvanece, fraccionado. Hacer balance permite releer la propia vida, volver a centrarse en lo esencial, rehacer la unida de sí mismo para avanzar de nuevo.

Para algunos, será el medio de discernir, de madurar una decisión difícil de tomar, o una orientación de vida difícil de aceptar. Para otros, es un medio para dar más espacio al Señor en su vida, de consagrarle un tiempo de oración, un tiempo privilegiado también para orar por todos aquellos a los que se ama. Todos sienten la necesidad de alejarse de su casa para meditar, reflexionar… ¡en silencio! Otros vienen a buscar "el silencio verdadero". Los que han visto la película "El Gran silencio" recuerdan la emoción experimentada "a la escucha" del silencio en el que viven los monjes de la Grande Chartreuse. Un silencio que nos aferra, nos turba, pero que nos hace experimentar otra relación con el tiempo, la vida, y que nos deja… totalmente diferentes.

El silencio puede ser un choc. Si es vivido de manera auténtica, permite la interiorización en sí mismo, alcanzar un nivel de conciencia que no se puede alcanzar en las vicisitudes de la vida. Este silencio no está vacío. Es el lugar de encuentro con Dios.

Los lugares

Los lugares pueden ser muy propicios para estos encuentros con Dios. La mayor parte de los monasterios han sido construidos en lugares escogidos y su arquitectura ayuda, también, al recogimiento. Algunos Foyers de Charité, como La Flatière y su capilla muy moderna, frente al Mont Blanc, llevan también a la oración. Pero "ir de retiro" sigue siendo una exigencia; supone aceptar dejarse vaciar de las propias ataduras, para ser "uno mismo" en verdad.

"Hacer retiro" juntos

Este tiempo de retiro es también un tiempo de relación con los otros. No es, en ningún caso, un replegarse en sí mismo. Muchos de los que hacen retiro conservan un gran recuerdo de la oración en el monasterio, por el impacto de la comunidad orante a su lado. En medio de los monjes o de las monjas, su oración les parecía más ligera, pero también más profunda…

En un grupo en silencio se sostienen mutuamente los unos a los otros. El más fuerte sostiene al más débil. La comunidad de los religiosos avezados a la oración, sostienen la nuestra. En La Flatière, todo es facultativo salvo el silencio. No es fácil hacer silencio cuando los que hacen el retiro se ayudan entre ellos. El a priori del amor que se instala entre los que hacen el retiro es un signo de que el Espíritu trabaja en el seno de la comunidad.

 

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