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¡Sufres de ceguera. Aprendamos a ver con el alma!

¡Sufres de ceguera. Aprendamos a ver con el alma!

Creer en el poder de Dios, en el poder de las personas con las que me cruzo.

Es una fe como la de aquel hombre ciego, Bartimeo, sentado al borde del camino. Despreciado por los hombres. Ignorado por muchos.

Era un abandonado por culpa de esa ceguera que lo excluía del mundo. Estaba solo y no por eso se desanima.

Grita con voz potente y pide misericordia. Le grita al hijo de David. Tiene fe en su poder. No ve con los ojos pero sí con el corazón.

Jesús simplemente pasaba delante de Bartimeo. Y él cree en Él, tiene fe y grita.

No se queda pensando que no es digno. No deja que la tristeza de su carencia, de sus límites, frustren su vida.

Pedir ayuda

Parece imposible pensar que Jesús se detenga ante él. Era un gran profeta, tendría muchas cosas que hacer.

A veces no molesto a quien necesito porque pienso que no tiene tiempo para mí. Creo que no valgo lo suficiente para ocuparle. Quizás no me valoro lo suficiente. No creo realmente en su corazón bondadoso.

Creo que la primera condición para ser salvado es sentirse en peligro, sentirse enfermo, sentirse pecador.

Sin esa experiencia de necesidad es imposible dar el paso y gritar.

Ese hombre necesita ayuda, necesita una mano que lo salve, necesita una palabra que lo reconforte. Decía el papa Francisco:

«Pero pensemos en la mirada de Jesús, tan bella, tan buena, tan misericordiosa. También nosotros cuando oramos sentimos esta mirada sobre nosotros; es la mirada del amor, la mirada de la misericordia, la mirada que nos salva. No tengan miedo».

No sé ver

Bartimeo no conoce aún esa mirada. No la ha visto. Pero tiene fe en su compasión. Por eso grita.

Tiene una necesidad y abre la boca rompiendo el silencio. Cree que Jesús puede salvarlo de su oscuridad.

Estoy ciego en mi interior. Quizás lo veo todo por fuera, pero no sé mirar dentro de la oscuridad de mi alma.

No sé ver la alegría bajo mi tristeza. No sé mirar más allá de lo que ahora me preocupa.

en mi ceguera no veo la bondad de los demás y no creo en su compasión, en su misericordia.

GNIEW

Me cuesta ver a Jesús. No logro ver su mirada que me salva. Esa ceguera es la que no logra ver tampoco en mi corazón su fuerza, los talentos que tengo, el amor que recibo, la luz que brilla con más fuerza por encima de mi pecado.

Los talentos que me construyen. Los logros que son más fuertes que mis fracasos. Esa mirada interior la tenía el ciego, a mí me falta.

Yo me quedo viendo lo que está mal, lo que no ha salido bien. Me fijo en la injusticia sufrida, en la mala suerte. Pongo el énfasis en lo que me ha faltado para alcanzar la meta.

Veo lo malo, no veo lo bueno. Esta ceguera mía es muy mala, me envenena, y me quita siempre la alegría y la paz.

Me fijo en lo imperfecto y no me hacen sonreír las pequeñas victorias. Todo es malo cuando no es perfecto.

Ciego para valorar lo bueno que hacen otros. Ciego para elogiar y enaltecer a los que más brillan.

Déjate iluminar

Puede que sea verdad esa frase que leía hace poco:

«Grande es aquel que para brillar no necesita apagar la luz de los demás».

Grande es aquel del que brota una luz propia. Una luz que todo lo llena de esperanza. Ser capaz de ver no implica tener luz.

Hay muchos que no ven y están llenos de claridad. No pueden ver lo exterior. Pero su intuición interior les permite ver lo que hay en el corazón. En el propio y en los ajenos.

Ser capaz de ver con mi alma. Y no pensar que sólo los ojos son los que captan la vida. Esos ojos míos son los que necesito cuidar, los ojos del alma.

No quiero estar ciego para poder ver a Dios caminando a mi lado. Me levanto del borde del camino en el que me encuentro y le grito que se detenga, que tenga compasión de mi miseria, de mi debilidad.

Soy ciego para ver las cosas importantes. Hoy busco un milagro. Que Jesús me toque los ojos del alma y les devuelva el brillo.

Sin rabia, con misericordia

Mientras tanto grito a Jesús para que me oiga. Si no grito nada pasa. A mi alrededor muchas personas gritan. Están llenas de ira o desprecio.

La rabia me hace perder la visión objetiva de las cosas. Cuando la rabia me domina me vuelvo totalmente subjetivo.

Percibo la realidad desde mi herida. Y hago daño porque estoy herido. No veo la bondad de los demás. Sólo veo su pecado, su torpeza. Y reacciono haciendo daño.

Quiero una mirada que me permita ver a mi hermano en su complejidad. Ver su vida como es y esa historia que lo marca.

Entender que detrás de su propia rabia hay razones que no veo y no entiendo. Comprender no significa aceptarlo todo. Simplemente me pongo en su lugar y miro con sus ojos.

Desde su lugar la vida puede tener otro color. Desde su ceguera el mundo se ve o no se ve de la misma manera que lo hago yo.

Pido a Dios que me sane de la ceguera a mí y a todos los que sufren por no poder ver la realidad como es y mirarla sólo desde su punto de vista.

Este es el motivo por el que se beatificó a Sandra Sabattini.

Este es el motivo por el que se beatificó a Sandra Sabattini.

El mundo católico ha recibido con alegría el nombramiento como beata de Sandra Sabattini. Las canonizaciones y los procesos de beatificación, son siempre motivo de gozo entre el pueblo cristiano.

Son una muestra tangible de la posibilidad real de ser santos, de llevar una vida plena al servicio de Dios. Estas personas con sus vidas nos interpelan y nos llaman a vivir de verdad, a vivir una vida con sentido.

¿Quién fue Sandra Sabattini?

Sandra fue una chica como tú y como yo, si no hubiera muerto a la tierna edad de 22 años la tendríamos entre nosotros con apenas 60 años (unos años más que yo).

Imposible no ser interpelada por la vida de esta chica. Nació en Riccione, Italia, el 19 de agosto de 1961. De familia católica, desde muy pequeña tuvo una fuerte sensibilidad por Dios.

A los 11 empezó a llevar un diario personal, que tras su muerte se hizo muy conocido debido a la hermosura y a la profundidad de su sentir espiritual y su relación con Dios.

La importancia de vivir la fe en las acciones cotidianas

Durante su adolescencia conoció al padre Oreste Benzi, fundador de la comunidad papa Juan XXIII. Una comunidad dedicada al cuidado de los abandonados y desvalidos, a los «últimos de la sociedad».

A su corta edad, Sandra Sabattini atendía jóvenes como ella pero que habían quedado al margen por extrema pobreza, enfermedades o adicción a las drogas.

El trabajo y ayuda a estas personas fueron perfilando su vocación. Decidió estudiar medicina y soñaba con dedicarse al cuidado de estas personas por toda la vida.

Sandra fue una chica que vivía en el mundo, que tenía una vida como la de cualquiera, pero que se hizo grande cuando la puso en las manos de Dios y permitió que la gracia obrara en ella en todo momento.

Sandra Sabattini soñaba también con una familia

En medio de su actividad apostólica, joven y con la vida por delante, Sandra conoció a su novio, Guido Rossi. Llevaron una relación hermosa, estaban comprometidos y preparándose para el matrimonio.

Tener la primera novia beata de la historia, no es dato menor. Cuántos jóvenes novios toman el matrimonio a la ligera o incluso entran al noviazgo pensando en alguna puerta de salida.

Me gusta pensar en Sandra Sabattini como cualquier joven soñando con la vida futura. Estudiante, con un propósito en su carrera más grande que el propio éxito personal.

Enamorada, soñando con caminar la vida de a dos. Con un ideal matrimonial claro, desde antes de casarse. ¡Qué gran testimonio!

Sandra y su novio Guido compartían el sueño de la familia, de la vocación. Entre estos sueños estaba el de ir a Africa para servir a los últimos de los últimos.

Me pregunto qué otras cosas más habrán soñado juntos. Qué importante es soñar y hablar de estos sueños con aquel o aquella que has elegido para compartir la vida.

Sandra Sabattini, hoy se convierte en esa gran amiga que muchas novias y novios necesitan en su camino hacia el altar.

La misericordia de Dios frente a una vida que se apaga

Qué duro saber que la vida de Sandra se apagó con apenas 22 años, murió el 29 de abril del 1984 por un accidente de tránsito que tal vez pudo haberse evitado.

Hasta este dato me parece cuestionante. Cuántos chicos y chicas han muerto producto de este tipo de accidentes. Pareciera que la vida se apaga prematuramente en la tierra y duele.

Pero la misericordia de Dios una vez más nos deja perplejos. Frente a una vida que pareciera apagarse, la luz de Dios hace que brille aún con mayor intensidad.

Ahora alumbra a tantos, incluida la vida de quien fuera su prometido. Guido Rossi, hoy diácono, esposo y padre de familia, cuenta que su vida fue marcada por la de Sandra.

Su ardor y testimonio de vida ciertamente dejaron huella en la suya. Y hoy, encuentra también una vocación dedicada al servicio de Dios.

Que Sandra Sabattini interceda por nosotros, especialmente por aquellos que, en compromiso de amor entregan la vida el uno por el otro.

¿Cuándo cantas, escuchas la melodía de Dios?

¿Cuándo cantas, escuchas la melodía de Dios?

“En el coro nadie está solo: es importante escuchar a los demás. Yo desearía esta voluntad de escucha para la Iglesia. La estamos aprendiendo de nuevo en el proceso sinodal”, aseguró el Pontífice.

“Queridos amigos, escuchad también la melodía de Dios en vuestras vidas; la que el Señor ha compuesto dentro de vuestra vida. Abrid no sólo vuestros oídos, sino también vuestros corazones. Quien canta con el corazón abierto, quizá sin darse cuenta, ya toca el misterio de Dios. Este misterio es el amor, el amor que en Jesucristo encuentra su sonido espléndido, pleno y singular”, dijo el Santo Padre.

El Papa invitó también a prestar “siempre escucha a la melodía de Dios en vuestra vida. Así, de muchas voces se forma un canto. Así es también se forma el ecumenismo, en Alemania y en muchas otras partes del mundo”.

Despertó de coma la a mitad de los preparativos de su funeral «Dios me tocó» Dijo.

Despertó de coma la a mitad de los preparativos de su funeral «Dios me tocó» Dijo.

Staci Williams recibió la peor llamada telefónica de su vida exactamente cinco semanas después de que su esposo, David, fuera admitido con Covid-19 en la UCI del Hospital St. Luke en Kansas City, Missouri.

«David tiene menos del 1% de posibilidades de despertarse. Y si se despierta, nunca podrá volver a casa», le dijo el médico a Staci.

Después del informe negativo del médico, Staci llamó a los miembros de su iglesia. También consultó con varios profesionales médicos, incluidos dos conocidos por su fe cristiana. Escucharon los resultados y estuvieron de acuerdo en que sus posibilidades no parecían buenas y comenzaron a orar.

Frente al cuadro, Staci inició una intercesión desesperada por su esposo, que tiene 33 años. «Dios, solo necesito saber. Quiero paz si David no regresa», oró.

Frente al informe médico, Staci discutió el asunto con sus hijos. Juntos, decidieron quitarle a David el respirador. El equipo médico indicó que moriría poco después. Pero esperaron hasta el día siguiente, ya que era Acción de Gracias.

El pastor de la familia había programado el funeral de David, incluida la asignación de portadores del ataúd. Pero evitó escribir el sermón conmemorativo. “No tuve paz de Dios sobre eso. Nuestras oraciones han sido por la curación», dijo el pastor.

Sanación milagrosa

Esa mañana del viernes 27 de noviembre, David abrió repentinamente los ojos y comenzó a mirar directamente a su esposa. «Semanas antes, había sido una mirada vidriosa y vacía. Esta vez, la mirada en tus ojos decía, te veo», aseguró Staci.

Desde entonces, los médicos lo han llamado «milagroso». La familia y David atribuyen la recuperación a la sanidad divina . “Cuando estaba totalmente indefenso, Dios me tocó y me abrió un camino para que me despertara”, dijo David en una entrevista.

David se hizo conocido como «el paciente milagroso» por superar un estado grave de enfermedad. Los médicos visitantes acudían a la habitación de David casi a diario para aprender de su caso. “Mis enfermeras auxiliares lloraron y dijeron: ‘Vimos a Dios moverse aquí’. Yo diría: esto es exactamente correcto. Fue Dios «.

David espera testificar en otras iglesias sobre su experiencia única con Covid severo. “Dios eligió usarme y contar su historia a través de mi enfermedad y mi vida”, expresó.

Por último agregó que: “Los problemas son oportunidades para vivir tu fe en voz alta donde la gente pueda verla. Puede que nunca tomen una Biblia, pero pueden verte y notarán cómo reaccionas en medio de problemas y dificultades», concluyó David.

Papa Francisco habla en favor de migrantes devueltos a sus paises.

Papa Francisco habla en favor de migrantes devueltos a sus paises.

En concreto, se refirió a la situación de Libia, donde miles de migrantes y refugiados, que tratan de llegar a Europa cruzando el Mediterráneos en precarias embarcaciones, son recluidos en centros que el Pontífice definió como “auténticos campos de concentración”.

“Expreso mi cercanía a los miles de migrantes, refugiados y otros necesitados de protección en Libia: no los olvido nunca. Siento vuestros gritos y rezo por vosotros. Muchos de estos hombres, mujeres y niños están expuestos a una violencia inhumana”, dijo el Santo Padre durante el rezo del Ángelus este domingo 24 de octubre. 

El Papa reclamó a la comunidad internacional “que mantengan las promesas de buscar soluciones comunes, concretas y duraderas para gestionar los flujos migratorios en Libia y en todo el Mediterráneo. ¡Y cuánto sufren los rechazados allí! ¡Hay verdaderos campos de concentración!”.

Insistió en que “es necesario poner fin a la devolución de migrantes a países no seguros y dar prioridad al socorro de vidas humanas en el mar con dispositivos de salvamento y de desembarco previstos, garantizar sus condiciones de vida dignas, buscar alternativas a la detención, vías regulares de migración y acceso a los procedimientos de asilo”. 

“Sintámonos todos responsables de estos hermanos y hermanas nuestros que desde hace demasiados años son víctimas de esta gravísima situación”, concluyó el Papa Francisco.

¿Pasas por tiempos difíciles? ¡Estos 10 salmos podrían ayudarte a enfrentarlos!

¿Pasas por tiempos difíciles? ¡Estos 10 salmos podrían ayudarte a enfrentarlos!

En la sociedad actual cada vez es más frecuente sentirse agobiado por los problemas y, por ello, sentirse temeroso y desanimado, dijo Marge Fenelon, periodista católica y autora de varios libros sobre devoción mariana y vida familiar.

Sin embargo, señaló, quedarse con este sentimiento de inquietud por mucho tiempo podría hacer que la preocupación nos supere y nos deje entumecidos e impotentes, al punto de hacer que nuestra vida de oración decaiga. Aunque puede ser difícil, es en estos momentos en que debemos rezar más y los salmos pueden ayudarnos en esta tarea, agregó.

En un artículo publicado en National Catholic Register, Fenelon recordó que San Francisco de Sales animó a los católicos a confiar en Dios, como respuesta al miedo y la preocupación humanas.

“No temas lo que pueda pasar mañana. El mismo Padre amoroso que te cuida hoy, te cuidará mañana y todos los días. Te protegerá del sufrimiento o te dará una fuerza inquebrantable para soportarlo. Estate en paz, entonces, y deja a un lado todos los pensamientos e imaginaciones que te ponen ansioso”, dijo el santo.

Al igual que las palabras de los santos, que usualmente se basan en mensajes bíblicos, “los salmos son un tesoro espiritual y literario de poesía, alabanza a Dios, consejo, consuelo y, a veces, lamento”, que en la antigüedad se “cantaban o coreaban”, explicó. Hoy se siguen proclamando durante la Misa, y además, son de ayuda para los fieles que recurren a ellos en su oración.

“El salmista clama a Dios con sinceridad, y podemos vernos reflejados en sus expresiones muy humanas de petición y amor”, dijo. Cuando la preocupación dificulta nuestra oración, “rezar a través de los salmos puede ayudarnos a salir de nosotros mismos y alcanzar a Dios”. Cada vez que luchamos por hallar nuestras propias palabras, los salmos “tienen las palabras adecuadas”, afirmó.

Fenelon recomendó que si bien se puede rezar a través de la lectura de todos los salmos en un solo momento de oración, también se puede rezar solo uno o dos salmos cada día.

“Creo que los encontrarás especialmente útiles cuando te sientas agobiado. Rezo para que sean una fuente de aliento para ti, mientras meditas en el Padre amoroso que te protegerá del sufrimiento o te dará la fuerza inagotable para soportarlo”, concluyó.

A continuación, compartimos 10 salmos que pueden ayudar a aliviar las preocupaciones de estos tiempos:

1. No temerá las malas noticias; con firme corazón confía en el Señor (Salmo 112: 7).

2. Encomienda al Señor tu camino; confía en Él y Él actuará (Salmo 37: 5).

3. Por la mañana hazme sentir tu amor, porque confío en ti. Indícame el camino que debo seguir, pues a ti confío mi vida (Salmo 143: 8).

4. Mis enemigos me pisotean todo el día; son muchos los atacantes. Oh Altísimo, cuando temo, confío en ti (Salmo 56: 3-4).

5. No dejará que tu pie tropiece, no duerme tu guardián (Salmo 121: 3).

6. Los que confían en el Señor son como el monte Sión, no tiembla, está asentado para siempre (Salmo 125: 1).

7. El Señor está cerca de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente (Salmo 145: 18).

8. ¡Cuántos son los tormentos del malvado! Pero al que confía en el Señor, Él lo envuelve con su amor (Salmo 32:10). 

9. Solo en Dios encuentro descanso, de Él viene mi salvación. Él es mi roca, mi salvación, mi alcázar: jamás vacilaré (Salmo 62: 6-7).

10. El Señor es un refugio para el oprimido, un refugio en momentos de peligro (Salmo 9:10).