«Mejor es el final de las cosas que el principio». ( Eclesiastés 7: 8 ). Una vez, un amigo preguntó quién estaría mejor ante Dios: un amigo en común que cometió un pecado sexual considerado aborrecible por la Biblia, pero que buscaba tener una vida justa en otras áreas, o alguien que asiste a una iglesia evangélica, pero que siempre está haciendo “cosas malas”.
A partir de esta pregunta se puede hacer una reflexión genérica y muy útil: ¿Qué es mejor, una persona que no asiste a la iglesia, pero que, a pesar de cometer algunos pecados, tiene una vida predominantemente correcta o alguien que siempre va a la iglesia, pero hace cosas incorrectas constantemente?
Fundamento bíblico
Esta pregunta me recordó a dos figuras bíblicas importantes: el rey Saúl y el rey David. Ambos eran monarcas que gobernaron la nación de Israel alrededor de 1046 y 970 a. C.
Saúl fue un rey que, a pesar de haber comenzado bien su reinado, terminó de una manera muy triste y muy lejos de Dios. Su trayectoria fue la de una persona impaciente, que no esperó para hacer las cosas bien, que no cumplió con lo que Dios le ordenó y que, cuando decidió obedecer, quedó incompleto.
Además, cuando se enfrentó a sus errores, Saúl no se arrepintió verdaderamente, no buscó corregir sus caminos y estaba más preocupado por su imagen ante la gente que por su situación ante el Altísimo.
Los pecados cometidos por el rey Saúl básicamente se reducen a la desobediencia y al cumplimiento parcial de ciertas órdenes.
Por otro lado, David fue un rey que, en un momento determinado de su historia, cometió muy graves infracciones a las leyes divinas, faltó el respeto al menos a tres de los diez mayores mandamientos: codició lo que no le pertenecía; cometió adulterio y asesinó.
Además, actuó con deslealtad e hipocresía con personas que le fueron fieles y dedicaron su vida a la defensa del reino. Durante aproximadamente un año, todavía ocultó sus pecados, y solo los confesó cuando se enfrentó abiertamente a un profeta enviado por Dios.
Lo curioso es que, incluso con este terrible registro, se hace referencia a David como un «hombre conforme al corazón de Dios», e incluso es parte de la genealogía de Jesucristo.
La pregunta es, ¿Cómo fue que uno que aparentemente pecó de una manera mucho más seria, fue aprobado por Dios y aún calificó como «conforme a su corazón», mientras que el otro que pecó «menor» fue rechazado?
¿Qué parámetros se utilizan?
La simple, pero poderosa diferencia entre los reyes David y Saúl es el arrepentimiento. Si bien el rey Saúl literalmente mató a los profetas y nunca mostró un arrepentimiento genuino por sus malos caminos, el rey David tenía una profunda devoción a Dios, siempre explicando que su única preocupación era su situación ante el Eterno, sin preocuparse por las apariencias.
Después de haber confesado, todo lo que David quería era restaurarse y regresar a la comunión con el Dios de Israel. Se expuso a la presencia del Altísimo y siempre tuvo el corazón abierto para ser confrontado por sus representantes.
Estas dos historias llevan a la siguiente conclusión: no importa cuántos y / o cuán graves sean los pecados, lo que importa es la sinceridad del arrepentimiento.
¿Cuál es la forma de iniciar un proceso de sincero arrepentimiento?
Lo fundamental es no apartarse de la presencia de Dios. Es necesario estar expuesto a Su palabra y ser accesible a aquellos que Él puede enviar para enfrentar el pecado.
Entonces, volviendo a la pregunta inicial de mi amigo: Creo que alguien que va a la iglesia pero «sigue haciendo mal» está en una mejor situación que alguien que, aunque es igualmente amado por Dios, se mantiene alejado de Él y persevera en algo que contradice claramente la Biblia.
El fundamento está en que el primero, es decir, el que busca la presencia de Dios, tiene más posibilidades de ser confrontado y de corregir el rumbo de su vida. Sin embargo, una advertencia vehemente: Jesús enseñó a no juzgar a nadie, por mucho que parezca un «pecador terrible, abominable e impenitente».
¿Y por qué no juzgar?
Simplemente porque no se conoce el corazón de los hombres. Ni siquiera sabes lo que pasa en el corazón de las personas más cercanas, como cónyuges, hijos, padres, amigos, etc.
Quizás el que parece ser un “pecador irremediable” está siendo obrado en su corazón por el Espíritu de Dios, porque Él habla a los hombres de muchas maneras, no solo a través de Su Palabra o de los profetas.
Quien convence de pecado es Dios. Lo más que hay que hacer, y que es muy importante, es hacer que la persona comprenda el error de su actitud y, quizás, hacer que sienta remordimiento, vergüenza, etc. Sin embargo, solo el Espíritu Santo es capaz de tener una convicción que genere un arrepentimiento genuino.
Por otro lado, una persona que asiste a la iglesia y “sigue haciendo cosas malas” puede estar tan adormecida mentalmente por el pecado que ya no siente pesadez o arrepentimiento cuando lo comete. Es posible que solo sienta remordimiento y miedo de ser descubierto. En ese caso, la hipocresía ya se ha establecido y, a veces, incluso décadas de asistencia a la iglesia no podrán hacer que te arrepientas.
No se debe etiquetar, ni juzgar a las personas por su apariencia exterior
Aquí se necesita una advertencia más. El pecado no puede usarse como una excusa para alejarse de su presencia. Porque quienes lo buscan activamente tienen estadísticamente más probabilidades de encontrarlo.
También se puede alcanzar a los que huyen, ignoran, rechazan o desprecian la presencia del Altísimo, pero esto es una excepción.
En cambio, quien busca a Dios lo encuentra. “Me buscarás y me encontrarás cuando me busques con todo tu corazón”, (Jeremías 29:13) y “Yo amo a los que me aman; los que me buscan, me encontrarán”, (Proverbios 8:17).
Entonces, como no sabemos cuándo llegará el momento de dar cuenta al Todopoderoso, es conveniente buscarlo de inmediato y corregir la ruta lo antes posible, pues hay una frase que no deja de resonar: “Necio ¡Esta noche pedirán tu alma!”, (Lucas 12:20).
«No me abandones, Señor» ¿Cuántas veces habremos repetido esa frase? Los momentos de oscuridad y de prueba son imposibles de evitar. Son momentos duros y a veces tan intensos. La herida de nuestro pecado, la fragilidad de nuestra naturaleza hacen que esos caminos parezcan insoportables.
Y de pronto, lo son. Si los transitamos solos, se hacen infranqueables. Pero si recurrimos al Señor, incluso en esos momentos en que la tentación de la vergüenza nos gana, la historia definitivamente cambia.
No hay imposibles para Dios. No olvides nunca esto. Por más triste y difícil que sea el camino, por más solo que te sientas, por más dura que sea la prueba, recurre a Dios, pídele que no te abandone, a veces quien lo abandona somos nosotros. Pídele que Él permanezca a tu lado, siempre, a pensar de tus pensamientos.
Te dejamos esta hermosa oración que nace desde el corazón sincero que sufre, que necesita ayuda, la ayuda De Dios.
«No me abandones, Señor»
No me abandones Señor.
Cuando mi fe se agite como las olas de un mar enfurecido,
cuando aún sabiendo que eres misericordioso
y dueño del amor más grande,
me cueste creer, sentirte o escucharte.
No me abandones Señor,
cuando ante las criticas y
las miradas hirientes mi fe se acobarde
y se haga pequeña.
Cuando no encuentre el valor de defender tu nombre,
prefiera guardar silencio o desvíe la mirada.
No me abandones Señor,
cuando no logre sentirte en la Eucaristía o en la oración.
Cuando te de la espalda
y tu imagen clavado en la cruz no me conmueva.
Cuando el dolor de otros me tenga
sin cuidado o me haga amiga de la indiferencia
No me abandones Señor,
cuando pasen los días o los meses
y yo no te dedique ni un pensamiento.
Cuando me sienta cómoda entre el pecado
o me acostumbre a tenerte lejos.
No me abandones Señor,
en las noches en que me siento miserable.
En los días en que intento llamarte
y no consigo encontrarte.
Déjame saber que no te has ido.
No me abandones Señor,
cuando el canto de los pájaros
en la mañana no me recuerden tu bondad.
Cuando los rayos del sol calienten mi rostro y
yo no me acuerde de ti.
Cuando el agua calme mi sed y
yo no sea consciente de que Tú eres el verdadero manantial.
No me abandones Señor,
cuando mi alma se haga trizas
y la razón no me permita sentir tu presencia.
No me abandones nunca, porque sin ti, ¿qué sería de mi existencia?
Los recién casados están a punto de vivir una de las experiencias más hermosas de la vida como lo es el matrimonio, sin embargo, por lo general, la convivencia trae consigo una serie de desafíos que las parejas deben superar para poder lograr estar juntos para toda la vida.
Esta lista muestra los hábitos que deberían aprender los recién casados para cultivar un matrimonio sano:
Hogar
Hacer de la casa matrimonial un hogar puede volverse cuesta arriba cuando las parejas tienen gustos diferentes.
En este sentido, la negociación es la clave. Quizá la mujer pueda elegir la disposición de los muebles, mientras que el hombre puede decidir dónde colocar el televisor familiar.
Lo más importante es que ambos vean su hogar como un espacio acogedor donde se sientan tranquilos y seguros.
Comidas
A veces puede hacerse difícil compartir momentos con la pareja, ya que las obligaciones pueden separarlos.
También es posible que tengan hijos pequeños y los momentos a solas puedan ser menos frecuentes.
Es posible que el momento de comer se vuelva una de las pocas ocasiones para compartir juntos. Diariamente la pareja podría disfrutar de una comida y durante ese momento eso sirva para apoyarse, darse amor o desahogarse de sus problemas.
Defender el matrimonio
Los nuevos matrimonios en algunas ocasiones quizá tengan que enfrentar críticas, chismes o comentarios hirientes sobre la pareja.
Esto puede ser realmente doloroso cuando la persona que critica es un familiar o un amigo. Sin embargo, es importante demostrarle el apoyo y el respeto a nuestra pareja e impulsarlo a mejorar desde el amor.
Comunicar los errores con asertividad y con paciencia es una clave para las relaciones humanas.
También es importante defender el matrimonio de aquellos que causan o no división familiar.
Mantener expectativas realistas
Los matrimonios no son color de rosa, ni las personas son al 100 % como nosotros queremos. Por eso, casarse con expectativas realistas sobre nuestras parejas es fundamental.
Sin embargo, no siempre conocemos todos los aspectos fundamentales de nuestras parejas antes del matrimonio, pero aprender que todos somos diferentes puede dar una comprensión más madura sobre el matrimonio.
Es importante recordar que nuestra pareja no es perfecta, pero el amor por el otro nos ayudará a aceptar sus peculiaridades.
Evitar comparar el matrimonio
Las parejas de recién casados deben entender que los matrimonios son diferentes y corresponden a la suma de las singularidades de cada individuo.
A veces las parejas entran en el juego de la comparación, donde minimizan las virtudes de su unión matrimonial por gastar tiempo en compararse con otras parejas.
Es importante también pensar que al idealizar otros matrimonios solo puedes estar viendo el lado bueno, o peor aún, aspectos inexistentes.
Además, cuando se idealiza a otros matrimonios lo hacemos desde la perspectiva de su convivencia social, pero a puerta cerrada el asunto puede ser diferente.
Es mejor hacer esfuerzos por mejorar nuestro propio matrimonio, que intentar imitar el modelo ideal de otra pareja.
Ya sea que quieras cambiar de trabajo, que estés pensando a qué universidades postularte, que te encuentres decidiendo si tener o no otro hijo.
Que te estés preguntando si ya es tiempo de volver de nuevo a estudiar (entre otras cosas). El proceso de toma de decisiones puede ser confuso y realmente agotador.
Pensando en hacer este proceso un poco más llevadero, hemos tomado algunos consejos de las Sagradas Escrituras que te pueden ayudar a ponerte en presencia de Dios.
Y que pueden darte algunas luces para saber qué es lo que quiere Dios de ti. Antes de empezar debes saber dos cosas:
1. Dios siempre quiere que seamos felices porque nos ama.
Él también sabe que solo eso que nos lleva a crecer en santidad, será lo que a la vez nos conduce a ser felices.
2. El discernimiento sobre el plan de Dios lleva a decidir entre dos alternativas buenas.
Discernir entre dos cosas buenas siempre nos llevará a escoger la mejor opción de las dos. ¡A escoger lo óptimo!
Tener estas cosas en mente te ayudará a acortar la lista de alternativas y enfocarte específicamente en las que son buenas.
Recuerda que no hay necesidad de apresurarse
Escoge un lugar tranquilo para escuchar lo que Dios te dice a través de su palabra. El discernimiento lleva tiempo y sobre todo tiempo escuchando, escuchando mucho.
Ten paciencia y la confianza de que Dios siempre quiere lo mejor para ti.
Aquel día se dirá a Jerusalén: ¡No tengas miedo, Sión, no desmayen tus manos! tu Dios está en medio de ti, ¡un poderoso salvador! El exulta de gozo por ti, te renueva por su amor, danza por ti con gritos de júbilo, como en los días de fiesta.
Yo quitaré de tu lado la desgracia, el oprobio que pesa sobre ti. He aquí que yo haré exterminio de todos tus opresores, en el tiempo aquel, y salvaré a la coja y recogeré a la descarriada, y haré que tengan alabanza y renombre en todos los países donde fueron confundidas.
Se celebró la fiesta de la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos quiero dejarles algunas defensas apologéticas sobre este dogma. Una de las mayores piedras de tropiezo que encuentra el protestante o alguien miembro de alguna secta de impronta cristiana cuando busca convertirse a la fe católica, son los dogmas marianos. Por ello, es que siempre nos están criticando que estas doctrinas son antibiblicas.
Debemos como católicos saber dar la respuesta precisa a estas objecciones para demostrar conocemos nuestra fe, leemos la biblia y nuestras creencias no contradicen la Escritura, esto también ayudará a aquellos que tengan dudas. Expondremos entonces los principales motivos biblicos por los cuales la Iglesia definió el dogma de la Asunción.
El Papa Pio XII en 1950 en la Constitución Munificentisimus Deus definió el dogma con estas palabras: “Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”.
El Catecismo viene a recoger esta misma enseñanza en su numeral 966: 966 “Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte” (LG 59; cf. Pío XII, Const. apo. Munificentissimus Deus, 1 noviembre 1950: DS 3903). La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos:
«En el parto te conservaste Virgen, en tu tránsito no desamparaste al mundo, oh Madre de Dios. Alcanzaste la fuente de la Vida porque concebiste al Dios viviente, y con tu intercesión salvas de la muerte nuestras almas (Tropario en el día de la Dormición de la Bienaventurada Virgen María).
El dogma de la asunción no define ni entra a valorar si María murió o no, simplemente enseña de manera infalible que fue asunta al cielo en cuerpo y alma. Es importante recalcar la palabra ASUNTA es decir, fue llevada, no subió por su propio poder, fue su Hijo el amado quien la subió. En su asunción se enseña como nosotros también resucitaremos y como participamos de la Resurrección de Cristo, sin embargo nosotros haremos esto al fin de los tiempos mientras María por su privilegio y singular gracia fue la primera en participar de esto. Ahora bien, ¿De donde sacó esta doctrina la Iglesia? ¿La inventó o verdaderamente tiene un sustento biblico? Veamos entonces los fundamentos biblicos de esta enseñanza.
La Asunción de María en las Escrituras
Podría dar muchos argumentos biblicos, me centraré exclusivamente en 3 que yo considero bastante claros:
1) María como Arca de la Alianza
Salmo 131, 8: Levántate, Señor, a tu reposo, tú y el arca de tu santificación: “Estas palabras, dice San Alberto Magno, ciertamente se cree fueron dichas figuradamente de María, cuyo cuerpo fué arca de Cristo; pero el cielo no posee una figura, sino sólo la realidad” Quien es el arca de la santificación? En el NT el arca es María Santisima, muchas citas bíblicas lo demuestran: 2Samuel 6:4 vs Lucas 1:41 2Samuel 6:2vs Lucas 1:39 2Samuel 6:9 vs Lucas 1:43 Éxodo 40:34 vs Lucas 1:35 Hebreos 9:4 vs Hebreos 3:1, Juan 6:51 Pero además de todas estas tenemos la del Apocalipsis de San Juan: “Entonces fue abierto el Templo de Dios, el que está en el cielo, y fue vista en su Templo el Arca de Su Alianza; y hubo relámpagos y voces y truenos y terremoto y pedrisco grande”. Apoc 11:9 Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Apoc 12,1 Esa mujer del apocalipsis es el arca que vió Juan en el Templo de Dios, es decir en el cielo, de manera que aqui se identifica a María con el Arca de la nueva alianza. Algo que si lo vemos tiene su sentido, pues el arca contenia el maná, el pan de Dios al pueblo de Israel, María llevó en su seno a Cristo, el arca contenía la vara de Aaron, María contenia en su seno al Sumo y Eterno Sacerdote, el arca contenia las tablas de la Ley, María contenía la Ley, la Palabra de Dios echa carne (Juan 1,14). Si Juan ve el arca en el Cielo y lo identifica con mujer, quiere decir vio una mujer, la que dió a luz a Cristo Apoc 12,5 su Madre, María Santisima. Esto probaría el dogma.
2) Maria como Reina
Hijas de reyes hay entre tus escogidas, a tu derecha está la reina entre oro de Ofir. Salmo 45:10 En el antiguo testamento la madre del Rey era a quien se conocía como Reina Madre o Gebirah: Betsabé entró en la casa de Salomón para transmitirle el pedido de Adonías. El rey salió a recibirla, se inclinó delante de ella y luego se sentó en su trono. Pusieron un trono para la madre del rey, la que se sentó a su derecha. 1Reyes 2:19 Di al Rey y a la Reina Madre: Siéntense en el suelo, porque ha caído de sus cabezas su corona gloriosa. Jeremias 13:18 Este título se usa también en Jeremias 29:2 para referirse a madre de Jeconias como reina y en 2Reyes 10:13 para designar a la reina madre de Ocozías. Si las madres de los reyes del AT fueron Reinas porque María no puede serlo? Evidentemente ella con más motivo aún es la Reina, por ser madre del Rey de Reyes y Señor y de Señores. Ahora bien, el Salmo 45, es un Salmo mesiánico, se aplica a Cristo, veamos algunos versículos : Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino. Salmo 45:6 Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos; Desde palacios de marfil te recrean. Salmo 45:8
Si este salmo se le aplica a Cristo (versículos 45:6 y 7) entonces la reina evidentemente es su madre y esta a la diestra de Cristo. Como Cristo esta en el cielo, el trono de la Virgen debe estar en el cielo, a la diestra de su Hijo, teniendo una posición privilegiada con respecto al resto de la mies “ o los que son de Cristo” . Nuevamente queda demostrado como María forma parte de las primicias de la resurrección, para que así el reino mesiánico tenga un Rey, Jesucristo, Rey de Reyes y Señor de Señores, y una reina madre, gebirah, María Santisima. Algunas consideraciones importantes a tener en cuenta:Cuando dice “oro de Ofir” se debe ver como vestiduras relucientes, recordemos en las Escrituras el Oro de Ofir era muy apreciado ( Isaias 13:12, Job 28:16) Esto si se junta con :
Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad 1Corintios 15:53 Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Apoc 12:1 ¿Quién es ésta que se muestra como el alba, Hermosa como la luna, Esclarecida como el sol, Imponente como ejércitos en orden? Cantares 6:10 Vestida de sol, vestida de oro de ofir, vestida de inmortalidad, tres expresiones parecidas, que se identifican si usamos la lógica: el oro es incorruptible y brilla como el sol. Todo eso nos situa a María como Reina, al lado del Rey en el cielo y nos prueba que este Salmo es perfectamente aplicable a Maria Santisima.
3) No es el único caso en las Escrituras
Si bien es cierto directamente las Escrituras no mencionan este dogma, no hay nada en ellas que lo contradiga, es más, hay en las propias Escrituras casos de personas que han subido al cielo lo cual demuestra que lo de María es totalmente lógico y posible: 2:9 Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. 2:10 El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no. 2:11 Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. 2Reyes 2:9-11 5:24 Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. Génesis 5:24 11:5 Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios Hebreos 11:5 “Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor”. 1 Tes 4,17 Es más dice la Escritura que por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, si la fe de Enoc fue el motivo de ser llevado al Cielo, ¿Porque no podemos pensar en la fe de María, la primera cristiana, la primera en aceptar la voluntad de Dios, con ese famoso “Hágase en mi” como el motivo para que ella fuera asunta al Cielo? Al fin y al cabo el dogma de la asunción es una conclusión lógica de los anterios dogmas, si es Madre de Dios, e Inmaculada, y consagrada a Dios, o sea Virgen, era lógico Dios quisiera se fuera con él y más si Dios mismo fue su Hijo….
La Historia de la Iglesia enseña también la Asunción de María
Desde los primeros siglos del cristianismo podemos encontrar esta enseñanza en la Historia:
-En el Martirio de San Policarpo de Esmirna, en el año 155 d.C se nos dice que los cristianos tras morir el santo obispo recogieron sus huesos los enterraron y veneraron. Es esto una muestra de que ya existia veneración hacia los santos, pero no se puede encontrar que exista en los primeros siglos del Cristianismo ni un solo relato o hallazgo de la veneracón de los restos de la Santisima Virgen María, luego entonces debe concluirse que su cuerpo no había quedado en la Tierra. – Hacia finales del siglo II y primeros del siglo III en el texto apócrifo TRansitus Mariae se recoge como María fue llevada a los cielos. Este quizás sea el documento más antiguo que narra el suceso. -La carta de Dionisio el Egipcio o el Místico a Tito, Obispo de Creta , que data de fines del Siglo III a mediados del Siglo IV, y publicada por primera vez en alemán por el Dr. Weter de la Facultad de Tubinga en 1887. Escrita en el año 363 dC relata los acontecimientos que ocurrieron durante la asunción,aqui pondré un breve párrafDurante tres días seguidos, ellos oyeron sobre aquel lugar los aires armoniosos de la salmodia, ejecutada por voces angélicas, que extasiaban a los que las escuchaban; después nada más. “Eso supuesto para confirmación de lo que había sucedido, ocurrió que faltaba uno de los santos Apóstoles al tiempo de su reunión. Este llegó más tarde y obligó a los Apóstoles que le enseñasen de una manera palpable y al descubierto el precioso tesoro, es decir, el mismo cuerpo que encerró al Señor. Ellos se vieron, por consiguiente, obligados a satisfacer el ardiente deseo de su hermano. Pero cuando abrieron el sepulcro que había contenido el cuerpo sagrado, lo encontraron vacío y sin los restos mortales. Aunque tristes y desconsolados, pudieron comprender que, después de terminados los cantos celestiales, había sido arrebatado el santo cuerpo por las potestades etéreas, después de estar preparado sobrenaturalmente para la mansión celestial de la luz y de la gloria oculto a este mundo visible y carnal, en Jesucristo Nuestro Señor, a quien sea gloria y honor por los siglos de los siglos. Amén” – Finalmente tenemos el testimonio de varios Padres de la Iglesia: San Epifanio, San German de Constantinopla, San Gregorio de Tours, San Modesto de Jerusalen, San Andres de Creta y San Juan Damasceno, relatan el mismo suceso aunque estos sean de varios siglos más tarde, el relato es identico al narrado anteriormente. -Incluso podemos decir que las Iglesias históricas también tienen la fiesta de la Dormición de María que prueba que realmente esto no es solo fe romana: La Iglesia Ortodoxa bizantina, la Iglesia Siria, la Armenia, la Iglesia Etiope y la Copta celebran la fiesta de la Dormición y asunción demostrando así que esta doctrina fue extendida por todo el orbe cristiano y creida en los primeros siglos por todos los Cristianos.
¡Que nuestra Madre Santísima ayude a convetir nuestro corazón diariamente al Señor!